PRÁCTICA 8
02-05-2019
Lugar: Gimnasio.
Material: Serrín, colchonetas, rastrillos de playa, música, incienso, velas, papel continuo, pintura de dedos, pelotas de tenis para masajes, palo de agua, toallitas, amuletos de recuerdo.Objetivos: Aprender distintas técnicas que ayuden a la relajación.
Relajación y respiración
Soy Limonchello y aunque me cueste decirlo, todo llega a su fin, ha sido un placer poder aprender tantas cosas con mis nuevos amigos, espero que vosotros hayáis disfrutado tanto como nosotros! Para acabar vamos a relajarnos un poquito...
Calentamiento
Juego: "Conciencia movimientos pulmonares". Sobre la pared expirar, inspirar. Frío calor
Juego: "Conciencia del tiempo", parados sobre el sitio, cerrar los ojos y contar mentalmente 1 minuto, cuando creas que has terminado sube el brazo. Variante; en movimiento por el espacio, cuando se cumpla el tiempo me siento en el suelo. Por parejas, y me siento al final.
Parte principal
Trabajo por rincones:
Rincón 1: Masaje con pelota: Consiste en realizar una masaje por parejas con una pelota pequeñita, al compañero/a que está tumbado boca abajo.
Rincón 2: Dibujar en arena: Consiste en dibujar con los dedos aquello que nos venga a la mente. También se pueden utilizar rastrillos, y otros utensilios.
Rincón 3: Pintura de dedos: Consiste en pintar con los dedos en el papel continuo el estado de ánimo en el que nos encontremos.
Rincón 4: "TAICHI" Realizar movimientos y tener un control de nuestro cuerpo al ritmo de la música. Cada uno de los miembros del grupo decía una postura y todos le imitaban.
Vuelta a la calma
Se narra una historia sobre los sentimientos y al final de esta, se reparte el amuleto.
Conclusión
En esta sesión se ha trabajado la relajación, en un ambiente tranquilo, sin ningún tipo de ruido que pueda llegar a molestar o distraer. Es buena idea el uso de velas e incienso, en vez de dejar encendida la luz del gimnasio, también hay que tener en cuenta que debe haber un control total de la clase para que se pueda realizar correctamente esta sesión.
Nos ha parecido interesante que, a excepción de el rincón del taichí, todas las actividades que debíamos realizar eran sin profesor, es decir, nos desplazábamos de uno a otro solos, y esto ofrece gran autonomía a los niños y pueden manifestar lo que sienten con menos vergüenza.
